El estrés laboral y la salud de los autónomos

El estrés laboral y la salud de los autónomos

España se encuentra en una difícil situación económica. Los medios nos informan de que ya podemos ver en el horizonte algunas mejoras económicas y algunas empresas ya se están beneficiando de ellas, sin embargo, la gran mayoría, están igual o peor que hace tan solo unos años.

El mercado va cambiando de manera habitual y esto hace que los profesionales puedan lanzar nuevas ideas para conseguir consolidarse en él. Ahora bien, cuando ven todas las trabas que se les ponen, se dan cuenta de que tienen la cosa muy difícil.

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Según los expertos, los autónomos y los emprendedores están sometidos a un estrés tan elevado que puede afectar seriamente a su salud.

Trámites y obligaciones fiscales

En el momento en el que damos de alta nuestro negocio, desde la Administración nos imponen unas ciertas obligaciones que tenemos que cumplir. Por un lado, cada tres meses tendrán que hacer la declaración de IVA (es decir, recoger ese impuesto de los clientes y luego entregarlo en Hacienda, convirtiéndose en meros recaudadores). Por otro lado, también tendrán que afrontar el temido impuesto del IRPF, también de manera trimestral y luego ya cuadrarlo en la declaración de la Renta.

El problema es que realizar estos trámites no es nada sencillo, son tantas y tantas las cuestiones a considerar que se puede cometer un error sancionable en cualquier momento.

Para poder aliviar esta presión en el autónomo, es importante contar con empresas especializadas como Economis asesoría. Delegar funciones en personas especializadas es mejor, tanto para la empresa, como para el autónomo.

Cuota de la Seguridad Social

Esta cuota es uno de los principales enemigos del profesional. Los expertos la tachan de desproporcionada y tiene su sentido. Cuando hablamos del impuesto del IRPF, vamos a pagar a la Administración según ganemos; si un autónomo factura menos, la cantidad del impuesto a pagar será menor.

El problema de la cuota es que es fija y el autónomo la tendrá que pagar, tanto como si ha facturado, como si no. Si somos autónomos, pagaremos la famosa cuota de 50€ los primeros meses y luego se irá incrementando hasta alcanzar la elevada cifra de los 260€, algo que puede poner en peligro nuestro negocio si en ese tiempo, no hemos podido hacerlo funcionar.

Cambios en el mercado

De todas las empresas que se lanzan al mercado, cerca de un 80% de las mismas acaban en bancarrota en el primer año y solo un 10% consiguen acabar el segundo año. Esto es debido a que estamos frente a un mercado muy cambiante que hace que las empresas nazcan con un determinado tiempo de vida asociado: si el empresario no sabe adaptarse a las nuevas tendencias, es posible que su proyecto termine por fracasar.

Esto es algo que hace que el autónomo no se pueda relajar nunca, que siempre tenga que estar alerta pensando en lo que va a hacer a continuación.

Si eres autónomo, te recomendamos que pienses en esos momentos para relajarte porque, de lo contrario, te terminarán por pasar factura.