Los increíbles beneficios de la cirugía refractiva

Los ojos forman parte del órgano que nos proporciona el sentido de la vista. Leer, ver la televisión, practicar deporte, interaccionar con otras personas… Utilizamos nuestros ojos en casi todo lo que hacemos en nuestro día a día. Debido a esto, cuando un problema se interpone en lo que podemos ver bien y lo que no podemos ver, es instintivo recurrir a un profesional que nos pueda prestar ayuda para solucionar nuestro problema.

La cirugía refractiva tiene como objetivo reducir o eliminar la dependencia que tengamos de las gafas o lentillas mediante un procedimiento quirúrgico que corrige nuestros ojos. Si eres una persona que usa gafas o lentes de contacto a diario, valorarás más que nadie los beneficios que aporta esta cirugía. Sin embargo, hablar de someter a un procedimiento quirúrgico a uno de nuestros sentidos más preciados es un tema delicado. Por eso, a continuación, te damos las claves para ayudarte a decidir si esta es la mejor opción para ti.

Los defectos en la refracción ocular se pueden corregir

En un ojo sano, la imagen de lo que vemos penetra a través de la córnea (la capa más externa del ojo) y del cristalino (que funciona como la lente de una cámara) para proyectarse en la retina (el fondo del ojo). De aquí, esta imagen se transmite, a través del nervio óptico; hasta llegar al cerebro, que interpreta las señales nerviosas en forma de imágenes.

Tanto el estigmatismo como la miopía e hipermetropía son producidas por imperfecciones en la forma del ojo. Todas ellas provocan un defecto en el modo en el que la luz es refractada en nuestras retinas. Con la cirugía refractiva se pueden corregir las tres anomalías.

Por otro lado, con el paso de los años, algunos de los elementos que conforman el ojo y hacen posible la visión pierden elasticidad, lo que provoca una incapacidad para enfocar los objetos que vemos de cerca. Esta pérdida en nuestra capacidad de visión, comúnmente conocida como vista cansada, se denomina presbicia y es la principal anomalía visual en las personas mayores de 45 años. Por este motivo, cada vez son más las personas que acuden a su oftalmólogo en busca de un tratamiento de presbicia.

Las ventajas de la cirugía refractiva

Gracias a las nuevas tecnologías, el procedimiento no tiene ni que implicar un bisturí, si se opta por la cirugía láser. Al ser técnicas altamente probadas, las complicaciones son mínimas. La intervención no conlleva dolor y cualquier molestia durante el procedimiento puede aliviarse con unas gotas anestésicas.

Además, como la invasión es ínfima, la recuperación es rápida y sus efectos pueden notarse incluso el mismo día de la operación. Por último, este tipo de intervenciones solo requiere una anestesia local, en caso de optar por la implantación de una lente intraocular correctora.

Para concluir, es el médico especializado quien decide cuál es la técnica de cirugía refractiva más adecuada en función de nuestras características oculares. Gracias a todas las pruebas complementarias que se realizan antes de la cirugía y la constante mejora de las tecnologías utilizadas, cada vez más gente hace de esta intervención la jubilación permanente de sus lentes.